6 cosas que nunca deberías decirle a un mecánico de Bicicletas

Que facíl es llegar a un taller de bicicletas y soltar lo primero que se nos pasa por la cabeza cuando tenemos delante al mecánico, eso si, cuando observemos su mirada, mezcla de sorpresa e incredulidad, sabremos que no deberíamos haberle dicho absolutamente nada.

 

El papel del mecánico en la vida de un ciclista

Somos seres humanos. Sentimos y padecemos. De hecho, es recurrente que nos enfademos y de vez en cuando soltemos algún que otro «rapapolvo al cliente».

En otras ocasiones tenemos que respirar un par de veces al escuchar «Y por esto… me cobras tanto»

Pues SI, porque no solo le cobro por apretar un tornillo, sino por saber qué tornillo hay que apretar. Es conocimiento puro y sabemos cada detalle, cada pieza, cada ajuste, mitad por conocimientos mitad por experiencia, asi de claro.

1. ¿Me la puedes tener lista para mañana?

Es ahí cuando un mecánico exhala toda la adrenalina y da gracias si mantiene la calma. ¿Mañana? Si me la acabas de traer ahora, que son las 8 de la tarde. En resumen: no vayas con prisas, respeta los tiempos, y si quieres salir un día concreto de la semana, no lleves tu bici para poner a punto el día de antes a la hora de bajar las persianas. ¡¡Por muy amigo que seas del mecánico!!

2. Es muy caro, lo he visto más barato en Internet

Esto puede ser una percepción subjetiva de cada individuo que entra por un taller de Bicicletas. En este caso, sólo se esta valorando el precio final, no se valora el servicio ni el trato persona a persona, puede ser entendible, aunque dificil de compartir.  Pero si le sacas tu Smartphone de 1000 euros para enseñarle que en Internet vale 5 euros menos un repuesto, mereces directamente que ese mecánico agarre unos alicates y te arranque algo a ti. Ni se te ocurra decir eso. Paga por el servicio, da las gracias, y si te ha parecido malo o caro, no vuelvas. ¡¡Punto!!

3. Pero si era apretar un tornillo

No se trata de apretar un tornillo, sino de saber qué tornillo. Un mecánico no es instalación, herramientas, recursos o tiempo, es formación, experiencia, precisión, profesionalidad. Eso no se mide, eso no se ve. Así que no, no es solamente apretar un tornillo.

4. Dime cómo lo hago por WhatsApp

Si a veces ya es difícil explicar cualquier cosa del día a día por ahí, imaginad explicar cómo reparar una avería. Por muy hábil que sea un mecánico con las nuevas tecnologias, decidme cómo resolverle un problema o una duda a un ciclista con dos fotos mal enfocadas y sin poder testear la bicicleta. En fin, déjate de teléfonos, acércate al taller y lo veis con calma. El teletrabajo aún no existe en este oficio.

5. No sé, cuando me la lleve del taller, salí un par de veces y noté un ruido

Esta frase es sin duda la que despierta más sonrisas y complicidad entre tu mecánico y tú. Porque él sabe que es mentira, tú sabes que es mentira (Si algo hace ruido, lo llevas el primer día) y una sonrisa cierra el debate. A pesar de ello, no te engañes, no le engañes, cuéntale la verdad, no es un juez, es tu mecánico. Si le das toda la información, será más sencillo su trabajo y la reparación o pequeño ajuste.

6. Arreglame la Bicicleta perooo que no soy profesional, ni voy a correr el «Tour de Francia»

Vale, pues ya me diras tu, como se repara una bicicleta para un tipo de ciclista y para otro… O tal vez, como no vas a disputar la «Ronda Francesa» ¿Te dejo sin reparar una sierga despeluchada? o ¿No te reapreto el juego de los conos en las ruedas? total, para no correr el Tour te sobra bici… Pues no amigos no, un buen mecanico le da la misma importancia a todas las bicicletas que entran por la puerta del taller, sea cual sea el uso final que se le valla a dar.

 

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